
Imagen: Paula Navarro/Stock.xchng.
Se publicó una historia oscura y sombríamente divertida en el periódico The Guardian sobre el inminente agotamiento del suministro mundial de gas helio. Resulta que hemos derrochado en globos para fiestas lo que alguna vez fue una reserva gigantesca de helio, un elemento crucial para una amplia variedad de investigaciones médicas y científicas.
Estás escuchando bien, en globos para fiestas. De esa clase que encuentras en los pasillos de la entrada de los supermercados. Del tipo de los que posiblemente alguna vez compraste para las fiestas de cumpleaños de tus hijos. De los que se desinflan inevitablemente y se convierten en una burbuja arrugada en algún rincón de nuestras cocinas o de los que ascienden prematuramente hacia el cielo cuando alguien los deja escapar accidentalmente en algún estacionamiento.