Por Melissa Breyer.
Se necesita un alma valiente, generosa (y espartana) para renunciar al té y al café en nombre de las reservas de alimentos. Muchos lo hacen, pero la cafeína matutina es un placer culposo que nos susurra con una voz demasiado seductora como para que podamos resistirnos. Pero una cosa es segura, los granos de café y las hojas del té realizan largos recorridos desde climas y lugares exóticos hasta la mesa de nuestras cocinas. Así que tal vez deberíamos honrarlos con algunas tareas adicionales antes de condenarlos al basurero. Y para quienes tiran sus desperdicios en el interior del recipiente de compostaje, todavía pueden utilizarlos en algunas de las siguientes aplicaciones una vez que hayan cumplido su misión.
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