
Imágenes: ©Sebastian Copeland.
Por Paula Alvarado.
Los paisajes distantes y congelados de los polos han capturado la fascinación de Sebastian Copeland desde que era niño, y hace diez años su carrera de fotógrafo de estrellas de cine y moda viró hacia las fronteras heladas.
Desde entonces, este europeo de nacionalidad británico/francesa radicado en Estados Unidos ha realizado grandes expediciones: un viaje de seis meses en 2006 y 2007 abordo de un rompehielos de investigación científica en la Península de Antártida; una expedición de jóvenes por el ártico de Canadá en 2008; una caminata de 700 kilómetros por el polo norte en 2009 que se convirtió en el documental Into The Cold: A Journey Of The Soul; un cruce de Groenlandia a través de 2300 kilómetros con esquí a vela en 2010; y, finalmente, el cruce transcontinental de Antártida también con esquí a vela, un viaje de 4800 kilómetros en una de las zonas más frías y remotas del planeta.
Creyendo que el arte puede ser una herramienta para el cambio, Copeland ha utilizado sus viajes para crear ensayos fotográficos que muestren al público estos mundos amenazados por el aumento de las temperaturas globales. "La ciencia es abstracta para la mayoría de la gente: es esotérica, no lineal y en su mayor parte fría y confusa. Con mis fotografías espero llegar al corazón, y generar un vínculo emocional con las regiones amenazadas", dice.
A pocas semanas de haber concluido su última expedición, en este intercambio exclusivo con TreeHugger Latinoamérica, Copeland comparte detalles de su contacto con el hielo y llama a las personas a no sentarse a esperar en relación con la acción climática.