Imágenes ©Rethinking Happiness.
Por Paula Alvarado.
Ya lo decíamos hace algunas semanas: la ciudad es la estrella del momento en el mundo verde. Aunque pueda parecer una contradicción pensar a las contaminadas y populosas urbes como oasis de sostenibilidad, teniendo en cuenta que la imagen ambiental por excelencia es la de una densa selva tropical, lo cierto es que las ciudades son eficientes y promueven que las personas vivan con menos.
Pensemos, por ejemplo, en la energía que se gasta si se quiere abastecer de electricidad a diez casas aisladas en el campo, y en la que se utiliza si se busca llevarla a diez departamentos de un edificio. O en la cantidad de combustible que consumirían diez personas para ir a trabajar desde su casa en el campo a un pueblo, y en la que consumen diez personas que toman el subterráneo o un colectivo juntos.
Suena extraño, pero hay pocas cosas más verdes que una persona viviendo en un departamento pequeño en una ciudad. Y como la población de las urbes está en franco aumento, un tema esencial es pensar cómo habitamos el cemento, pero elevando nuestra calidad de vida. Aquí compartimos algunas notas de TreeHugger que exploran estos temas e invitan a reflexionar.