“Somos todos adictos al petróleo”, dice un activista en Londres. Foto: Peter Blanchard/Creative Commons.
Por Paula Alvarado.
Los frentes que hay que atacar para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y así evitar las peores consecuencias de un cambio climático severo son tantas, que pensar por dónde empezar puede ser abrumador.
Está el tema de los alimentos (qué se come, cómo se produce y cómo se distribuye), el transporte (cómo hacer mejor transporte público, promover el uso de la bicicleta y hacer autos más eficientes), la energía (cómo usarla más eficientemente y cómo producirla sin generar emisiones), y todo tipo de asuntos relacionados al estilo de vida en el medio (cómo consumir menos, generar menos basura, compartir recursos, etc.).
El movimiento 350.org realiza un buen trabajo identificando cuáles acciones puntuales pueden lograr resultados de gran magnitud en poco tiempo, y una de sus campañas este año se centra en derrocar los subsidios a los combustibles fósiles.
¿Qué son, específicamente, estos subsidios? Dinero que los gobiernos aportan a las industrias que producen estos combustibles. En algunos casos, esto es para que estos productos sean más baratos para el consumidor final; en otros, es para que las industrias tengan mayor lucro en su producción (bajo la premisa de que esto es un incentivo para inversiones).
Para entender la magnitud del problema, van algunos datos (publicados en The Guardian):
-Los subsidios a los combustibles fósiles como petróleo, gas y carbón son 500% más altos que los que se otorgan a energías limpias.
-Más de medio billón (es decir, más de medio millón de millones) de dólares fueron otorgados en subsidios en 2008.
-Las naciones que más realizan subsidios para mantener el costo de los combustibles más barato para los consumidores son Irán, Arabia Saudita, Rusia, India, China, Egipto, Venezuela, Estados Unidos, Indonesia, Uzbekistan, Irak, Algeria, México, Tailandia y Ucrania. Muchos de estos países son productores de petróleo y mantienen los precios bajos para “compartir” los beneficios de las exportaciones con sus habitantes.
-Si estos subsidios fueran eliminados, el consumo de combustibles fósiles se reduciría drásticamente: más de 87 millones de toneladas de petróleo, 134 de gas y 56 de carbón podrían ahorrarse para 2015, y estos números podrían duplicarse para 2035.
-Si esto sucediera, se evitaría la emisión de 750 millones de toneladas de CO2 por año para 2015. Esto representaría la mitad de las reducciones necesarias para evitar que la temperatura global aumente más de dos grados (más de eso podría generar un cambio climático de consecuencias severas).
Leyendo estos datos es fácil pensar en que los subsidios deben ser eliminados inmediatamente. Pero la situación no es tan fácil: mientras en países desarrollados esa medida tendría sentido, sería más difícil implementarla en países como India, donde los subsidios facilitan el desarrollo y donde las personas tienen una huella de carbono menor a la media.
Los gigantes del petróleo en Estados Unidos están teniendo ganancias récord que usan para financiar estudios para negar el cambio climático, de acuerdo a 350.org. Razones suficientes, dice la organización, para que sus habitantes no destinen dinero de impuestos a cubrir cuatro mil millones de dólares en descuentos impositivos y subsidios. Los ciudadanos de ese país pueden firmar una petición online para terminar con esto.
En el resto del mundo, la tarea no será tan fácil. Aunque aparentemente el tema será parte de los debates en la Cumbre de la tierra Río+20 en junio de este año.
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