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Por Jennifer Viegas
Los humanos acostumbran a preocuparse por el peso, pero la naturaleza parece saber la cantidad exacta de grasa que debe tener cada animal. El peso ideal depende de la acción de los depredadores o de cómo cada especie evita la muerte por inanición, sugiere una nueva investigación.
El estudio, publicado en la revista The American Naturalist, explica cómo estas causas de muerte acostumbran a ejercer presiones opuestas sobre los animales. Almacenar mucha grasa, por ejemplo, ayuda a los animales a sobrevivir durante largos períodos de tiempo sin comida, pero también reduce su velocidad, aumentando la probabilidad de ser cazados por los depredadores.
Para compensar, los animales pueden ser más fuertes, pero el costo energético de mantener músculos adicionales puede hacerles pasar hambre más rápidamente durante un período de escasez de alimentos.
El estudio, conducido por Andrew Higginson, de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Bristol, utilizó modelos matemáticos para calcular qué cantidad de músculos y grasa proporcionaría las mejores oportunidades de supervivencia a diferentes especies.
Un aspecto muy importante a tener en cuenta fue estimar en qué medida la grasa aumenta los costos energéticos de movimiento. Los modelos revelaron que la dimensión de estos costos determinaba si los animales mayores deberían contar con más grasa que los menores y viceversa.
"Nuestros resultados explican las diferencias entre las distintas familias de mamíferos. Por ejemplo, los murciélagos más grandes tienen proporcionalmente menos grasa que las especies menores, mientras los carnívoros grandes tienen más grasa que los menores. Entre los roedores, sin embargo, son las especies de tamaño medio las que disponen de una mayor cantidad de grasa”, explicó Higginson en un comunicado de prensa.
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"Esas diferencias son compatibles con las previsiones de los modelos, si consideramos los costos de transporte de grasa en estos tres grupos”, añadió. “Los murciélagos tienen costos energéticos más altos cuando transportan un peso extra, mientras los carnívoros pasan la mayor parte descansando y utilizan menos energía que los nerviosos roedores”.
El estudio también demuestra que gran parte de la variación entre las cantidades de grasa de los animales puede ser explicada por las diferencias entre los sexos, la intensidad del esfuerzo para obtener alimento y el clima en el que viven.
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