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14.12.2012

¿Es 12.21.2012 el fin del mundo o el comienzo?

12.21.2012

Foto: iStockphoto

Por Juan Fernando Montesdeoca

Ni lo uno ni lo otro. Llevamos ya un par de años escuchando hablar del fin del mundo el 21 de diciembre de 2012, supuestamente porque así lo predijeron los mayas.

Esto es absolutamente falso. No existe evidencia alguna de que los mayas hayan sugerido tal cosa.

Aprovechándose de la importancia y sabiduría de esta civilización milenaria, algunas personas sin escrúpulos trataron de aprovecharse, regando como la pólvora la versión de que según los mayas el mundo acabaría precisamente ese día.

Si quieres convencerte con información más detallada, lee este artículo publicado en Discovery Noticias: “Ruinas Mayas describen fechas más allá de 2012”.

La pregunta que hay que hacerse es otra.

¿Qué sucede con el Sol?

Coincidiendo con esta falacia del fin del mundo, existe un evento real y con soporte científico que demuestra que la Tierra se verá afectada por el denominado máximo solar.

El máximo solar es un período normal en donde el sol presenta su mayor actividad (frecuentemente con grandes erupciones solares) cada ciclo de 11 años.

Por ejemplo, la tormenta solar de 1859 golpeó la Tierra con tal intensidad que las luces del norte se podían ver hasta el sur de Roma, a unos 42° al norte del ecuador.

El último máximo solar ocurrió en el año 2000. Y aunque la NASA esperaba inicialmente un máximo solar en los años 2010 ó 2011, las proyecciones más recientes mantienen que este máximo ocurrirá en el otoño de 2013.

¿Qué efectos puede tener una tormenta solar de grandes proporciones sobre la Tierra?

En 1989 una erupción solar afectó a varias centrales eléctricas en Quebec, Canadá, durante varias horas.

La última gran erupción solar sucedió en 1859 y no sólo cubrió dos tercios de los cielos de la Tierra con una aurora de color rojo escarlata, sino que también causó terribles daños en toda Europa y América, quemando los cables de telégrafo de ambos continentes.

Algo parecido puede volver a ocurrir en ciudades del mundo como Londres, París y Nueva York.

Pero esto no es todo, si una tormenta similar a la de 1859 se repite en el 2013, el efecto podría ser devastador, ya que actualmente dependemos de la tecnología para casi todo.

El campo magnético de la Tierra es el escudo protector que repele las descargas de radiación y partículas cargadas de energía provenientes del Sol durante las erupciones solares que apuntan a nuestro planeta, también conocidas como eyecciones de masa coronal. Y una muy pequeña parte de esas partículas se cuela por los polos, generando las hermosas auroras boreales.

Ante una erupción solar de grandes proporciones el escudo de la tierra no podrá repeler todas esas partículas e inevitablemente causará grandes daños, como por ejemplo la destrucción de los satélites que se encuentran en la órbita terrestre. Además, se verán afectados todos los aparatos electrónicos que usamos a diario.

En 1859 no teníamos electricidad, satélites en órbita, aviones, autos, Internet, celulares, tarjetas de crédito ó débito y computadoras o servidores que operan complejos sistemas de comunicación y servicios indispensables. Aún así, el efecto de dicha erupción solar fue caótico.

Ante un colapso global, muchas personas incluso podrían perder la vida. Científicos que estudian el tema calculan que la recuperación podría ser muy lenta, demorándose entre cuatro meses y dos años.

¿Cómo debemos prepararnos para un evento de estas características?

Si bien es cierto que no tenemos ningún control sobre el comportamiento de los astros, podemos tomar medidas de precaución para poder sobrevivir a un colapso global de este tipo.

Lo primero es estar bien informados sobre la actividad solar. Para ello, podemos buscar información completa y actualizada en una de las páginas de la NASA.

Una vez que se origina una erupción solar en dirección a la Tierra, tan sólo disponemos de 18 horas para prepararnos.

Cuando los modelos de predicción de las trayectorias de tormentas tropicales y huracanes indican que pueden afectar una zona determinada, se emiten numerosas alertas. Entonces, la gran mayoría de la población abarrota las tiendas para aprovisionarse de agua, alimentos no perecederos y otros artículos como velas, alcohol, fósforos y hasta dinero en efectivo. Todo con el objetivo de que no les falte nada hasta que todo vuelva a la normalidad.

Esto es precisamente lo que debemos hacer, pero a gran escala, ya que el impacto será global y no local, por lo que se dificultará la ayuda gubernamental y la que proviene de los lugares no afectados, pues todos lo estarán.  

El mundo retrocederá 150 años y es por ello que ahora conocemos la historia de mucha gente que vive en complejos habitacionales autosustentables. Además, muchos millonarios están construyendo bunkers para posibles catástrofes naturales como terremotos, tsunamis y grandes inundaciones.

Preparación espiritual

Desafortunadamente se ha usado como excusa esta mentira sobre el fin del mundo a finales de 2012 para enfatizar en que debemos tener un cambio de conciencia y un renacer espiritual.

La verdad es que es un proceso muy individual de interés colectivo para hacer de este mundo un sitio mejor. Por ejemplo, para los católicos la Biblia dice que se preparen para la segunda venida de Jesucristo porque cuando venga será el juicio final, los habitantes de San Francisco saben que habrá otro gran terremoto como el de 1906, pero en ambos casos nadie sabe cuando pasará. Es por ello que debemos estar siempre preparados para que el mundo se acabe mañana y vivir cada día como si fuera el último.

Todos los días se acaba el mundo para unos y comienza para otros.