One Good Chair y el desafío de pensar en la producción local
En un mundo cada vez más globalizado, los productos de consumo están menos ligados a las referencias culturales de los países y ciudades, y provienen de diferentes partes del mundo, donde son producidos no por el conocimiento local sino por razones económicas. En este sentido, uno de los principales desafíos de la sostenibilidad es cambiar el modelo actual por uno que involucre materiales sustentables, producción local y menos transporte de las mercaderías. De lograrse esto, los productos volverían a poder tener un valor y sentido relacionado a su lugar de pertenencia.
No es una tarea fácil, pero un buen ejemplo de cómo se puede comenzar a promover esto es el concurso One Good Chair, promovido por el Sustainable Furnishings Council y el World Market Center Las Vegas. El mismo propuso a diseñadores de todo el mundo realizar sillas que representen a un determinado lugar, teniendo en cuenta la localidad y ecología de los materiales utilizados, y las nociones locales de confort. Y el mismo dio interesantes resultados, uno de ellos proveniente de Latinoamérica (Argentina).
Foto: Bamtak chair, la versión argentina. ©OneGoodChair
Los ganadores del concurso fueron Andrej Blazon, Azul Cadenas y Helene Cany. El primero realizó una silla llamada Charity (Caridad), pensada para ser producida en cualquier lugar del mundo con materiales reciclados o sustentables de origen local, con baja tecnología y poco costo de energía. Consiste en una hoja plana de material curvado a la forma final y 'trabado' por medio de cortes y encastres que evitan la necesidad de cortadoras o pegamentos. El que sea una sola pieza plana permite que se transporte fácilmente y en poco espacio.
Azul Cadenas, el representante latino en la competencia, realizó la silla Bamtak. La idea de la misma parte de la costumbre argentina de los 'asados' en estancias en la provincia, que dan lugar a largas tardes de charlas. En estas oportunidades las personas pasan de sillas para comer a reposeras, una costumbre difícil de adaptar en departamentos por la falta de espacio.
Realizada en bambú, un material de rápido crecimiento en la zona ribereña de Buenos Aires, la silla Bamtak busca trasladar esta particularidad a departamentos por medio de la versatilidad de la misma para adaptarse a diferentes momentos. Esto es además 'verde' por el simple hecho de englobar a varios productos en uno.
La tercera es una silla lounge pensada para dos personas inspirada en la zona de Turín, Italia, lugar elegido por muchas parejas para pasar momentos románticos. Realizada en corcho proveniente de un árbol autóctono, su forma simple permite un fácil transporte y el hecho de que sea de un monomaterial permite su fácil reciclado. La silueta de la misma, diseñada por Helene Cany, está inspirada en modelos de autos como el Fiat 500 y la Ferrari, diseñados en esta localidad.
Si bien se trata de un simple concurso, estos productos permiten vislumbrar una forma de diseñar y producir distinta, contemplando temas como ecología e identidad cultural, que todos los creadores deberían considerar a la hora de pensar un nuevo producto.
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