Polémica y expectativa por un mega-proyecto solar en el norte de África
Un grupo integrado por 20 compañías alemanas se reunirá a mediados de julio con el objetivo de discutir varios planes para crear un mega-proyecto solar en el desierto de Sahara, que podría cubrir el 15% del consumo energético de Europa.
Todavía se trata de una idea en papel que aún no está confirmada por completo, pero de llevarse a cabo se convertiría en el proyecto solar más grande del mundo.
Promovido por la Fundación Desertec, la idea consiste en crear varias plantas solares térmicas en varios países del norte de África, que sumarían un total de 100 GW de potencia. La potencia generada por el proyecto se utilizaría a nivel local y se transportaría por líneas de corriente directa de alto voltaje, a través del Mar Mediterráneo hasta Europa.
The New York Times informó que entre las compañías involucradas se encuentran varias mega-empresas alemanas como Deutsche Bank, Siemens y E.ON, y que la inversión estimada para tal proyecto rondaría los cuatrocientos mil millones de euros. El diario también sugiere que el hecho de que tal proyecto comience a cobrar importancia puede significar que las grandes corporaciones finalmente ven la posibilidad de negociar con la energía limpia.
Sin embargo, el proyecto también generó numerosas críticas. Desde Inhabitat, los responsables de la Asociación Europea de Energía Renovable aseguran que se trata de una idea conflictiva porque el desierto sufre tormentas de arena que podrían resultar problemáticas y porque el trato con una cultura completamente diferente como es la africana puede llegar a ser muy difícil. En el Times, por su parte, se cita la importancia de los paneles solares en las casas, que podrían convertirse en una alternativa más barata y efectiva, pero también aseguran que la inestabilidad de la región africana puede tornarse un problema.
Además, algunas voces apuntan que la dependencia de los países árabes del petróleo podría convertirse en la dependencia de África por el sol, señalando que Europa estaría apoderándose de recursos africanos en detrimento de las comunidades locales.
Por otra parte, es un hecho que el dinero de Europa es absolutamente necesario para el proyecto, ya que las economías locales africanas nunca podrían llevarlo a cabo por cuenta propia.
Desde la iniciativa también aseguran que se atenderían las necesidades locales en primer lugar y que la posible independencia del petróleo crearía una situación de ganancia para ambas partes. Esto resultaría ideal si se lleva a cabo la idea de emparejar las plantas solares con plantas de desalinación que puedan producir agua y alimentos en zonas áridas, beneficiando a las comunidades locales.
Mientras se mantiene la controversia, se acerca la fecha en que el consorcio se reunirá para discutir el tema. De todas maneras, si se decide seguir adelante con la iniciativa del Sahara, deberá pasar al menos una década para que ésta se convierta en realidad.
La única forma de saber si el proyecto llegará a convertirse en un éxito o un fracaso, consistirá en seguir de cerca la evolución del mismo. Pero más allá de los beneficios y de los inconvenientes, las grandes iniciativas son necesarias para poder sanear la demanda energética del futuro sin depender de los combustibles fósiles.
Más información:
Fuentes: The New York Times, Inhabitat
Foto: Un esquema de producción de energía limpia en el norte de África y Europa. ©Desertec.
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